La lucha contra la obesidad en Europa a través de la etiqueta alimentaria

etiquetas obesidad

La Comisión Europea ha decidido tomar la iniciativa para mejorar la calidad de la información en las etiquetas de los alimentos. En 2008 se lanzó el proyecto FLABEL (Food Labelling to Advance Better Education for Life) con el objetivo principal de combatir el problema de la obesidad, tratando de proporcionar a los consumidores datos cada vez más correctos sobre las calorías suministradas por los distintos componentes de los alimentos envasados. Un estudio realizado por los expertos que participan en el proyecto ha puesto de manifiesto que las indicaciones de la etiqueta parecen a menudo inexactas, ilegibles o incluso engañosas.

Este fue el caso, por ejemplo, de los acontecimientos ocurridos en Alemania el pasado mes de noviembre en relación con una conocida marca de chocolate (cuyo nombre no se ha revelado). Los directivos de la empresa se vieron obligados por una decisión judicial a modificar las etiquetas de uno de sus productos, porque la información sobre ellos daba la impresión incorrecta de que los alimentos contenían más vitaminas y un porcentaje más bajo de grasas y azúcares que en la realidad.

Estas indicaciones engañosas pueden llevar a los consumidores a elegir un producto que sin duda no contribuirá ni a mantener la forma de peso deseada ni a garantizar una dieta adecuada, basada en la correcta ingesta diaria de los diferentes nutrientes contenidos en los alimentos que ingerimos. Esto es aún más relevante a la luz de cómo el problema de la obesidad, típico de los países altamente industrializados, está amenazando cada vez más a los europeos. Según las estadísticas más recientes, entre 1990 y 2006, el número de personas que padecen esta enfermedad en la Comunidad incluso se ha triplicado.

En el marco del proyecto FLABEL, se analizó el embalaje de más de 87 mil productos. En el 85% de los casos, la información nutricional se imprimía en el reverso de los paquetes, en posiciones a menudo difíciles de ver, semiocultas y con el uso de caracteres demasiado pequeños para ser leídos por cualquier persona. Hacer que los datos de las etiquetas nutricionales sean más visibles es uno de los primeros objetivos que la UE pretende alcanzar gracias a los nuevos reglamentos sobre el etiquetado de los alimentos que ya fueron considerados por el Parlamento Europeo el pasado mes de junio.

En un plazo de cinco años, la etiqueta debe indicar no sólo el lugar de origen del producto, sino también información precisa sobre el contenido energético de cada uno de sus componentes (proteínas, carbohidratos, grasas saturadas e insaturadas, azúcares, sal). Cualquier alergeno contenido en el producto también debe indicarse específicamente, incluso si sólo son posibles trazas. También se establecerá un tamaño mínimo para los caracteres alfanuméricos que se utilizarán en los paquetes.

Es posible que estas medidas por sí solas no resuelvan el problema de la obesidad y contribuyan a la formación de una mejor conciencia de los alimentos, pero sin duda pueden considerarse un primer paso hacia un mayor respeto por los consumidores, a los que no hay que engañar ni poner en dificultades precisamente en el momento delicado, pero desgraciadamente a menudo apresurado, dedicado a la elección de los productos que pasarán rápidamente de las estanterías de las tiendas, al carrito y finalmente a la mesa.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *