¿La comida frita es mala para el corazón? No, si se utiliza aceite de oliva o de girasol

aceite de oliva

Frito o no frito, ese es el problema. La duda hamletica surge cada vez que te encuentras ante uno de los métodos culinarios más sabrosos, sabrosos e irresistibles, en la creencia de que el deseo de satisfacer los gustos del paladar puede llevarnos a tener que lidiar con la salud. En el molinete de la investigación que, a su vez, condena o salva la fritura, aquí viene una investigación española, publicada en el British Medical Journal, que aclara algunos puntos oscuros.

Y eso parece caer “frijol” con el carnaval y su desfile de dulces fritos rigurosamente en las puertas. Mentiras, trapos, cháchara, café y frappé, llámalos como quieras, según el estudio español, no te harán daño. Pero sólo si se fríen en aceite de oliva o girasol, los únicos capaces de evitar el riesgo de enfermedades del corazón, hipertensión arterial y colesterol alto, todos relacionados con la ingesta de alimentos fritos.

Es lo que los investigadores de la Universidad Autónoma de Madrid han conseguido establecer, tras haber examinado los hábitos de más de 40.757 personas de entre 29 y 69 años de edad, durante un largo periodo de 11 años. Los investigadores registraron el número de veces que los participantes consumieron alimentos fritos y el número de muertes por problemas cardiovasculares registradas en los once años de seguimiento, un total de 1,134, o enfermedades relacionadas con trastornos cardiacos y arteriales, alrededor de 606 casos. Al cruzar los dos datos, pudieron aclarar que no había asociación entre los dos.

Según Pilar Guallar-Castillón, estas cifras muestran claramente que incluso en un país como España, donde se consumen diariamente grandes cantidades de frituras tanto dentro como fuera del hogar, “no se ha observado ninguna asociación entre su consumo y el riesgo de cardiopatía coronaria o muerte. Nuestro estudio disipa el mito de que los alimentos fritos están generalmente ligados a estas enfermedades. Pero, según los investigadores, las arterias españolas se salvarían con las materias primas de la dieta mediterránea, a saber, el aceite de oliva y el aceite de girasol: con grasas sólidas como las grasas animales o reutilizadas, de hecho, el riesgo sería mucho mayor.

Dado que freír en aceite de oliva o en aceite de girasol no supone ningún riesgo para la salud, es aconsejable echar un vistazo a las pocas reglas sencillas para obtener una fritura casera “sana”: es importante mantener la temperatura del aceite entre 160 ° y 180 ° C, no poner demasiados alimentos a freír juntos y asegurarse de que “escurren” bien sobre papel absorbente. Nunca y nunca, finalmente, reutilizar el aceite frito. Y no olvidemos desecharlo correctamente para no dañar el medio ambiente,

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